28.9.10

wind of change.

"don't tell me the sky's the limit 
when there are footprints on the moon"
-paul brandt-

la culpa la tuvo un CD de coldplay, ese que me regaló walter allá por marzo o abril. y ahora mientras lo vuelvo a escuchar estoy pensando en todas las culpas que me hicieron llegar hasta acá.
la culpa la tuvo una semana en mar del plata diez diciembres atrás, un abrazo de ana laura en medio de un ensayo. la tuvo mi tía esa tarde que llamó a mi mamá para que me anotara en ese instituto de danza creativa del barrio junto con mi prima. la culpa también fue de cecilia, y de carolina que me daba algo de danza clásica. sin dudas la culpa la tuvo mi experiencia poco feliz con el teatro que me hizo volver al mismo instituto de barrio. la culpa fue de la gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Kengah y Afortunada. mis viejos con asistencia perfecta a las muestras de fin de año; mis amigos, mi hermana, todos ellos también son culpables. esta cicatriz que tengo en la espalda es una gran culpable; me puso adelante la peor prueba, y estuvo a punto de ganarme, de hacerme dar por vencida. cada músculo cansado de estirarse un poquito más tiene la culpa, las torsiones, la tierra de cada escenario, el aliento lleno de nervios, la purpurina encandilando entre bambalinas, el salto al vacío en el primer acorde, el silencio cargado de expectativas, la caja llena de mallas, enteritos, medias, vinchas.
la culpa la tuvo mi perseverancia. pero tardó en llegar por culpa de mis miedos, de mi poca fe, de mi secreto inconfesable de que (ahora sí me animo a confesarlo) me había prohibido soñar, volverme a ilusionar, apostar. la culpa la terminó de tener walter con su danza Tan Triste y llena de Disturbios, pero sobre todo con su pasión, esa que me terminó de contagiar, esa que me hizo dar el paso que faltaba. el primer paso de muchos.

siempre relegué la danza porque no creí en mí. y la forcé a pasar inadvertida entre pasatiempos pasajeros y tibios. la enterré como una astilla clavada en el medio del pie que hay que soportar toda la función. pero al final, antes o después, la astilla tiene fuerza suficiente como para salir a la superficie otra vez, para ser vista, para que se haga algo al respecto.

así que hoy me hago cargo, hoy me animo y dejo mi plan b -seguro, realista, cómodo, del montón- en el lugar que le corresponde y me animo a las consecuencias de esta culpa que es lo mejor que me pasó en la vida. porque yo lo único que siempre quise fue que el escenario me tiña las canas.

la culpa la tuvo un CD de coldplay, y las tres palabras que walter escribió en él... "bailá, solo bailá".

2 comentarios:

Pame dijo...

el " bailá, solo bailá" antes del punto final casi me hace caer una lágrima.

feliz de que verte con tantas ganas.
de ver cómo te animas a dar un paso al frente para hacer lo que te apasiona.
de que hayas elegido bailar hasta siempre,
hasta que el escenario te tiña las canas,
y más, mucho más.

te quiero amiga!

-fridrik- dijo...

a por ello greta!