Escribirte, escribirte. Quedarse con las ganas de devorarse las pestañas con la punta de la lengua. Incendiarse las yemas de los dedos con sólo mirarse. Escribirte, deletrearte. No lograr hacerte el honor.
Zambullirse en un mar de acordes, meterle mano a esta melodía pícara, inesperada y juguetona que nos lleva a ningún lugar. Soplarte en tu castaño revoltoso todo el aire que hace falta para volar a ras del cielo. Mezclar sin que lo notes mis dedos entre tus espacios, dejando libres los costados para no olvidarnos de las cosquillas mucho más allá.
Alguna vez escribí que no habíamos sido capaces de liberarnos del aire oprimido, pesado, espeso por las confesiones que no nos animamos a llorar, los duelos que no pudimos masticar, los condicionales imposibles que no dejaron de doler. ¿Cuándo fue que el silencio entre nuestros vacíos pasó de ser un bloque asfixiante a una brisa de paz? ¿En qué momento todas esas cosas que nos faltan (espaldas como muros) se acreditaron a nuestro favor en el pacto entre tu pasado y mi memoria?
Ahora es justo que nos demos una tregua entre tantas deudas embebidas en alcohol y el hálito mezclándose con lluvia de verano. Es justo que vengas a morirte ahora entre mis uñas cuando ya me ganaste todas las humedades. Y que te dejes ir en cada soplo un poco más, para que yo pueda hacerte el honor y des-hacerte el amor todas las noches, deletrearte, rayarte, dibujarte. Mirarte, incendiarte, devorarte, respirarte…
Escribirte mejor. (“Porque mucho y demasiado es un error”).
Music box
lo que se ve y lo que dejo entrever.
4.2.12
intensos. pero fugaces.
"No hay quien no dispare el viernes por la noche,
ni hay quien esquive los disparos".
-Ray Loriga-
tu risa estruendosa suena justo cuando se estrella un vaso contra el piso; nunca sabremos qué deseos quedaron truncos en ese brindis.
truncos como quedan nuestras verdades a medio confesar, nuestras miserias a medio revelar –una pregunta cayéndose de los labios equivocados a esa hora en que los besos se ofrecen al peor postor. si no vas a desabrocharle los botones a esa melodía azul, entonces escupí todas las palabras atravesadas en la boca de la lengua, en la punta del estómago. y no. no me toques como si quisieras hacerle el amor a mi cuerpo mientras encaja en tus canciones.
somos la misma excusa de siempre buscando quedar suspendida en el tiempo, unas manos desesperadas por romper el tedio, dos extraños de toda la vida escapándole al vacío. sigo siendo el mismo suspiro sin destinatario; sos el mismo puto interrogante de siempre. una canción sin ropa ni partitura, una noche dentro de la noche de mi pelo, un silencio comiéndose las uñas, la promesa de que nunca jamás siempre. un no. no reconocerse en cualquier esquina, no pensarse más que unas horas una madrugada cualquiera, no durar más que lo efímero de un beso que se muere de ganas.
sólo eso somos.
intensos. pero fugaces.
noches artísticas y flasheras.
gracias a los genios de bristols por invitarme a bailar, por las pintoras convidando su arte también, y por las linduras que estuvieron conmigo (física y espiritualmente) esa noche, que fue mágica.
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