19.4.10

cosquillas.

Lo que no te animás a decirme se hamaca en el costado de tu cintura, que se recorta temblorosa contra la lluvia de verano en esa hora en que mañana se vuelve nuestra peor pesadilla. Por la ventana suben, en forma de vapor, las vergüenzas que dejamos ahogándose en un trago que nunca terminé, y las ganas de no acabar se quedan mirando con envidia desde los árboles mojados. Mejor quedate dormido al borde de la locura que mientras tanto yo disimulo la risa desordenada que se escapa por entre las sábanas. Esta noche la luna salió tarde y tus ojos querían saltar al vacío desde temprano, pero tenías demasiados besos en el pasado para tan poca culpa en el futuro. La próxima vez (¿existen las próximas veces en tus canciones? ¿O es siempre la misma, tan predecible, sonando una y otra vez?) dedicate a contar las ausencias de este cuerpo y no pretendas esa respuesta haciendo la pregunta equivocada; decime al fin de qué manera deja de llover adentro de esta habitación. Atate los deslices de tu lengua con mi cinta para el pelo. Y no me hagas cosquillas tramposas porque vas a perder la apuesta y no hay más noches con que pagar.

2 comentarios:

Moira dijo...

Recuerdos de un verano tormentoso que quiero atarlo a mi corazón para que las arrugas no lo borren. Le amour...

Cami dijo...

WOw.