26.12.10

se va yendo...

qué relación amorodio tengo con los fines de año y los balances. pero lo segundo es una consecuencia que no puedo controlar de lo primero. así que ahí voy, con la valija de reflexiones a medio hacer y los últimos días del año colgando de los bolsillos del bolso de mano. con la certeza de que estoy llegando demasiado temprano no sé adonde.

siempre suelo decirme que el que viene será mi año y la verdad que casi siempre fueron años que pasaron sin pena ni gloria. quiero decir que vivía cosas buenísimas y también otras no tanto y que había momentos inolvidables y experiencias enriquecedoras y bla bla... pero para el caso, eso no alcanzaba para que los sintiera como EL año. pero esta vez, por primera vez en mi vida, termino estos 365 días diciéndome que el 2010 fue mi año.

me recibí. tomé envión en la última curva y después de 6 años dejé de ser estudiante universitaria. no sé qué será de mi próximo febrero sin preparar un final y mucho menos del 2011, pero sé que ahora se vienen cosas grandes, nuevas, distintas. así como fue grande a los 17 pensar en mi título, hoy es grande la meta de por fin poner manos a la obra para ser alguien. no sé qué haré con el traductorado, pero sé con certeza que ya no ocupa el lugar que ocupaba cuando empecé a estudiar. en el camino redescubrí mis horizontes y tuve que reacomodarme, entendí que la vida no es la burbuja que creí de adolescente, y que cuando se elige un camino no siempre significa que tenemos que resignar completamente los demás. alguien dijo que viajar es mejor que llegar... no sé cuánta razón tendrá, pero pienso que si uno no aprendiera tanto mientras anda, no disfrutaría con plenitud el resultado al final del camino. no tengas dudas.

no viajé tanto como hubiera querido, pero lo poco que salí será memorable. no puedo no recordar el fin de semana en rosario, cuando me llevé una que otra ilusión atada en los pies y volví con las manos llenas de reconocimiento.
ese reconocimiento que fue el resultado de otro viaje, del viaje interno del que hablaba más arriba, de ese redescubrimiento de vocación al que llegué después de llorar, no entender, pensar, replantear... mi razón de ser me encontró a los 9 años, y yo no la vi ni la acepté hasta ahora, hasta que las vueltas de la vida y las causalidades me hicieron pensar por qué no?. siempre fui de analizar demasiado las cosas y de, por eso, quedarme muchas veces con las ganas (preguntándome ahora qué hubiera pasado si...). a veces las puertas se cierran pero se abren otras, no siempre todo es definitivo y terminante, otros nos dan la inyección de confianza que no sabemos tener en nosotros mismos. a veces las cosas se dan de manera tal que el futuro se nos planta adelante y no nos deja pasar hasta que lo hagamos nuestro. eso me pasó con la danza este año. y me llena de felicidad, después de 9 años, aceptarme con mis limitaciones y mis médanos, confiar en mí, atreverme a soñar, probar, ensayar, elegir, abrir la cabeza y ver que si se quiere, siempre se le encuentra la vuelta. así que veremos qué depara esta función nueva cuando se corra el telón.

si tengo que pensar en negativo, he perdido gente. ya no tengo a ciertas personas, no las puedo tocar ni oler, hago fuerza para no olvidarme de cómo sonaban sus voces. a veces las lloro y tengo un hueco acá adentro con el eco de sus nombres. pero sé que están en ese no-estar, que rellenan el hueco con algo que no puedo explicar porque no sé qué es. supongo que una suerte de conexión de almas, mucho más allá de la carne y de los huesos.
he perdido amigos; amigos que eligieron irse, amigos para los que -supongo- mi amistad no fue suficiente. a cada cual le dediqué el duelo que le tuve que dedicar, con la tranquilidad de haber pedido perdón y de saber que el afecto que yo sentí fue real. ojalá el traspié conmigo nos haya servido a todos para crecer y tener una grandeza más humilde. yo me quedo con la otra cara de la moneda: toda la gente maravillosa e inesperada que apareció de la nada (y también quienes ya estaban desde siempre), que apretó más fuerte la mano y tuvo más fuerza para levantarme. gente generosa y bondadosa, desinteresada. gente amiga.

ando solo en una multitud de amores, que la música salve los restos de la noche, escribió Cortázar en uno de sus cuentos. seguí aprendiendo sobre el indescifrable misterio de las relaciones amorosas de la mano de los músicos. uno me desilusionó bastante. bastante. pero aprendí de los dos. aprendí que las personas no cambian... mentira. o más vale generalización incompleta... las personas no cambian cuando no les da la gana, cuando no hay algo que los mueva a hacerlo, cuando no descubrieron que existe una manera de estar mejor y sólo depende de ellos vivirla; cuando no maduran. acepté a un hombre con sus virtudes y sus falencias. lo acepté tarde, cuando nuestra historia había terminado e incluso después de una fugaz segunda parte. pero lo acepté igual; nos acepté. entendí que a veces existen muchos grises "después de" y eso no es sinónimo de fracaso en superar amores no correspondidos. y supe que cuando me decía te quiero mucho lo decía de verdad; que me quería como podía, con sus virtudes y sus falencias; a su manera, una que solo después de mucho tiempo entendí para que no me doliera. y que uno no siempre se desprende; que uno no siempre elige quién se queda y quién se va de la memoria y el corazón. y que si él se quedó por algo será (y a mí me gusta que sea así). lo que más extraño es que fuera mi fuente indiscutida de inspiración a la hora de escribir; detesto sus olvidos y que me haya cagado canciones que todavía me cuestan escuchar. pero también puedo decirle que lo quiero con una sonrisa, abrazarlo; estar en paz. y saber que, por una vez, las mentiras no nos entran entre los brazos (ups, me puse re cursi en estas últimas líneas).
sigo declarándole la guerra a los desimplicados y los egoístas. los que no miden las palabras y juegan con ellas. sigo fallando en usar a las personas (conciente o inconcientemente) sin sentir cosas por ellas; no está en mi naturaleza no ser clara ni frontal, jugar a varias puntas, envolver a gente que no tiene nada que ver en mi nube de confusión.
este año no me fue muy bien que digamos en cuestiones del cuore, pero lo más importante es que aprendí y crecí y maduré. a costa de algunas lágrimas y choques contra la pared, pero qué mejor forma de aprender la lección?


por primera vez miro para atrás y son más las alegrías que las tristezas. pesan más los aciertos, y hasta los fracasos se ponen de mi lado. tengo por delante un 2011 más incierto que otros comienzos de año, y eso me llena de ilusión. veremos qué me depara el destino, al que le tengo todas las ganas.
hace casi un año mi hermana me dijo el par es la que va.
me alegra tener que darle la razón.

4 comentarios:

Mario dijo...

Y tus ganas serán tus alas :) ojalá consigas todo lo que quieres Argéntea, y pensandolo bien, si el 0 te fue bien, el uno solo es cuestion de seguir sumando y creciendo asi que... :)

Anónimo dijo...

"uno no siempre elige quién se queda y quién se va de la memoria y el corazón. y que si él se quedó por algo será "
te cito, porque esa bendita memoria nos alimenta todos los días la inspiración, y también porque es verdad que uno no elige esas cosas..

Always so accurate, my dearest!

Good things await us all in 2011, that's for sure!!

Love you,
Blue

Nemesis dijo...

Me pone contento que el 2010 haya sido tu año. Te lo merecés.
Ahora bien, que el 2011 haya sido tu año no quiere decir que te achanches y no busques superarte en el 2011, eh!

s u n dijo...

pero el 11 es mi número preferido, así que, contradiciendo a medias a emilí, diré que este año será aún más grande que el que pasó.

porque tú sueñas conmigo.