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6.4.12

acomodando trastos viejos.


bueno... me mudé.
dejé atrás el barrio y la casa donde pasé toda mi vida. TODA. desde los 4 meses hasta los 24 años.
no pensé que iba a llorar cuando cerré la puerta por última vez hace unas semanas. ni que me iba a acordar de las tardes andando en bici por la cuadra, la vez que diluvió en la plata y entró agua por todos lados, el último festejo de cumpleaños todos amuchados en poco metros cuadrados, los golpes que me di tratando de componer coreografías en un escritorio atestado de porquerías. me acordé de todo eso y otro tanto mientras daba una última recorrida por varios cuadrados pelados que hacían eco, que ya no me decían nada, que habían dejado de ser recuerdo para convertirse en ladrillos vacíos.

pensé que no me iba a hallar en una casa el doble de grande, que me iba a perder y los huecos me iban a llenar los espacios; que iba a extrañar la pizzería de enfrente, la perfumería, el super, el kiosco abierto hasta tarde los findes, los bizcochitos de la panadería de la esquina, la librería (bueno, eso SÍ lo extraño mucho, junto con la plaza). creí que adaptarme iba a ser difícil, que las cuadras nuevas no me iban a recibir con los brazos abiertos. tenía cuiqui, che.

pero me equivoqué. me hallé, me ubiqué, y estoy disfrutando desde que llegué. faltan muebles, pinturas, decoración, encerar, cortinas, llaves, trabas, barniz, lija, cables. pero hay ganas de sobra. y con eso basta.

basta para entender que una casa son ladrillos. pero los recuerdos, el calor, el aroma, quiénes somos, lo llevamos adentro, junto con la familia, en eso que hace que una casa se transforme en un hogar.

chau 19... hola Toulousse.

26.8.11

(parte de) vos.

-es que yo no tengo tu memoria de pez...
-ah, pero entonces ya me tenés re calado que me toco el pelo todo el tiempo, por ejemplo.
-eso... y podría enumerarte todos tus tics.

(algo escrito hace mucho que desempolvó mi memoria en el momento de este diálogo. 
algo no tan impresentable ni empalagoso como otra cosa similar que te escribí mucho antes de esto.
algo que me daría vergüenza que leyeras sólo porque no te hace el honor suficiente.
un puñado de palabras con tu recuerdo estampado; tu nombre escapándose por cada espacio.
un rejunte sin sentido de esos detalles que me gusta ver en vos.
un fragmento tuyo apenas.)


llueven lágrimas de rímel y plástico insomne. anoche me quedé dormida discutiendo con el gusto a chicle de tus besos. caminando hacia la dirección contraria a la costanera para no encontrarte a la altura del fin del mundo. Santa Fe y Uruguay, ¿en qué acorde cantás esta canción? casi me desvelo con tu verborragia filosa por tropezarme con la primera vez que me volviste a tocar como tomándole el pulso a mi esperanza; y doy vueltas en la cama porque nunca supe de qué lado preferías desvestirme.
sigamos en la misma tesitura, te encantaba decir a media voz, desordenándote sistemáticamente el pelo. cigarrillos y Clonazepam, y me tengo que olvidar. de tu mueca con el labio inferior mientras tocás la guitarra. tu torpeza para ver más allá de mi cicatriz. el silencio espeso cada vez que disparé a quemarropa. cierta tristeza que te dan las cajas de música. los jeans oxford que no te sacabas por nada del mundo. el fetiche con tu remera roja. y la negra de los Beatles que tanto me gusta. la forma estratégicamente desprolija en que te sentabas a mi lado. tu música en mi cuerpo. el puente de Londres. tu pésima fonética inglesa. tu letra garabateada en hojas cuadriculadas. cómo nunca me cantaste esa canción entre dientes mientras me desnudabas (esa canción que nunca te agradecí). el cuadradito de calle recortada que solía mirar por la ventana diminuta de tu cuarto cuando te quedabas dormido. la lluvia como música de fondo a primera vista la última vez que te toqué.
ya no importa qué tan fuerte me sirven el fernet. siempre tiene gusto a poco.
no duele al fin. de temporada. más bien tarde. sin tiempo más que-darte.

4.6.11

de veranos mal pisados.


Mirabas siempre al sur,
joven y hermosa.
Decías que tras la autopista
me esperabas para huir. 

22.5.11



a las mujeres les gusta releer las cartas, mirarlas de un lado y de otro, parecen extraer un segundo sentido cada vez que vuelven a sacarlas y a mirarlas, dice Julio en "Cartas de mamá".
y tiene razón. yo te juro que releyendo tus cartas encontré palabras que antes no habían estado ahí, las desnudé y les metí mano para entender de una vez por todas los porqué, cómo llegamos hasta acá y que nos pasó cuando el tiempo nos pasó por encima.
pero, digo yo, es peligroso hacerlo en domingos lluvioso y melancólicos como el de hoy, domingos en los que esas letras empiezan a despertar preguntas, preguntas bien enterradas y cuyas respuestas habías dejado de buscar porque no existían, porque no valían la pena. y entonces volvés a enredarte en un mar de dudas y de pasados resecos y te inventás mil excusas para justificarlo (a él y a todo lo que vino después de las cartas) y te das cuenta de que no podés estar en paz porque sabés cómo llegaste hasta acá pero no cómo ni dónde carajo vas a terminar. pero tenés que aprender a vivir con eso.
por lo menos evitando releer cartas, por mucho que te guste, por mucho segundo sentido que te obligues a encontrar para no ver que son pedazos de pasado mal ubicados, traicioneros, atados a una fecha, un espacio y un tiempo verbal determinados.

27.2.11

Esa noche no paraba de llover. El agua caía, pesada, y se volvía viscosa y oscura con la tierra reseca, y el rumor humeante que levantaba el asfalto hirviente iba a morirse a la orilla.
No sabían de qué lado del vidrio llovía con más niebla, con más ansias, con más ganas. Entre el calor que les sofocaba los roces y las respiraciones taquicárdicas que les hacían perder el ritmo, no escucharon el final de la canción. No vayas a acercarte tanto que corrés el riesgo de no quererte alejar. Y por favor no me beses que van a quedar estas palabras a medio decir. Tan preocupados en no ir de la mano (¿y si nos tomamos de los ojos mientras caminamos?) que no sintieron las gotas de lluvia podrida en esa esquina. Devolveme la picardía en forma de sonrisa que le presto una espalda quebrada a tus manos.

Y entre el aire con salitre, los amaneceres de nunca acabar, los sueños en camas equivocadas a la hora en que nadie quiere dormir, y el amor tan bien disimulado… dejaron de confundir agua con humedad, fin de temporada con segunda parte, ilusión con realidad, pecas con cicatrices.
No se dieron cuenta de que esa noche –por fin– paró de llover.

13.10.10


(demasiada) nostalgia.

7.10.10

paréntesis.

"no quedaba más que una parva de libertad condicional, 
la irrisión de vivir a la manera de una palabra entre paréntesis
divorciada de la frase principal de la que, 
sin embargo, 
es casi siempre sostén y explicación."
-Cortázar-

no voy a escuchar a Damien Rice con nostalgia, me dije. mentí.
iba a perder la cuenta de los días. no niego que estoy rasguñando los silencios de las madrugadas en que ya no coincidimos.
podías quedarte tranquilo por el tiempo entre tu sonrisa y mi vértigo. del insomnio ya me encargo yo.
nada de esto es importante. el paréntesis es "incidental, sin enlace necesario con los demás miembros del período, cuyo sentido interrumpe y no altera". a nadie le importa, a nadie le afecta; da igual, close to nothing at all...

me estaba acordando de que no cantás tan bien en inglés, de que te reís hasta con las pestañas -casi rozando la exageración fastidiosa- de cualquier cosa, de lo callado que podés llegar a estar cuando hablás hasta por los codos, de lo mentirosas que son tus cosquillas.
y de todo lo que (nos) prometí que no puedo cumplir.

está todo bien, te dije.
mentí.
me da miedo la sucesión de puntos suspensivos, indecisos, viciosos, infinitos después del paréntesis, con miedo a suicidarse al final de los márgenes.

17.7.10

auf Wiedersehen.

"The very old, he thought, make our past. 
Once they go it seems for a moment 
that neither it nor we have any real existence." 
-P.D.James-

creo que me estás saludando parado en la puerta de tu casa, moviendo la mano izquierda hacia los costados y la derecha guardada en el bolsillo. creo que voy a escucharte toser la próxima vez que levantes el teléfono cuando te llame. creo que tiemblan estas manos más que las tuyas. creo que te veo mirarme de reojo mientras te desordeno tu perfecto lacio grisáceo por acariciarte la nuca. creo que esta vez son mis ojos los que se emocionan al tenerte en frente.

creo que estás marcando los pasos de todo lo que me queda por delante. creo que tu cansancio (que es también el mío) se merecía un descanso. creo que tengo el derecho a estas lágrimas y reproches egoístas sólo por hoy, por no decir que creo que tenés derecho a pedirme una sonrisa, un gesto de amor, un abrazo para ser sostén.
creo que está bien así, y que era momento y lugar. creo en tus ojos mansos y tranquilos que dejaron reposar los genes teutones exaltados para hacerle lugar a una última bocanada de aire que se llevara la actitud estoica y dejara unas manos entregándose al final, feliz, más allá. creo, sin embargo, que más acá el vacío va a carcomer los interrogantes algunos días cuando los recuerdos felices se demoren en llegar.

es que creo que nunca voy a estar preparada para dejarte ir, aun con tus ochenta primaveras, tus pastilleros abriéndose a horario, las llamadas agitadas en medio de la madrugada, los años de yapa de este lado de la vereda, la vida bien vivida y disfrutada, las metas cumplidas y el alma tan en paz.
creo y con eso basta, abuelo. Te llevo conmigo.

Tu Muñeca.

19.4.10

cosquillas.

Lo que no te animás a decirme se hamaca en el costado de tu cintura, que se recorta temblorosa contra la lluvia de verano en esa hora en que mañana se vuelve nuestra peor pesadilla. Por la ventana suben, en forma de vapor, las vergüenzas que dejamos ahogándose en un trago que nunca terminé, y las ganas de no acabar se quedan mirando con envidia desde los árboles mojados. Mejor quedate dormido al borde de la locura que mientras tanto yo disimulo la risa desordenada que se escapa por entre las sábanas. Esta noche la luna salió tarde y tus ojos querían saltar al vacío desde temprano, pero tenías demasiados besos en el pasado para tan poca culpa en el futuro. La próxima vez (¿existen las próximas veces en tus canciones? ¿O es siempre la misma, tan predecible, sonando una y otra vez?) dedicate a contar las ausencias de este cuerpo y no pretendas esa respuesta haciendo la pregunta equivocada; decime al fin de qué manera deja de llover adentro de esta habitación. Atate los deslices de tu lengua con mi cinta para el pelo. Y no me hagas cosquillas tramposas porque vas a perder la apuesta y no hay más noches con que pagar.

4.3.10

si hay afecto, no hay olvido.

hace un año que anochece más temprano y los inviernos se instalan más de tres meses en los puños, cortajeando la ilusión, entrecortando el aire entre el recuerdo y todo lo demás. hace un año que me duele un poco más la risa y se ofrece -hambrienta- la esperanza de justicia al primero que quiera cumplir una puta promesa. hace un año que  algunas noches el ácido de las lágrimas que no me permito llorar raspa la garganta reseca. y chilla y se agrieta el lado de adentro de la razón. hace un año que se retuercen los ecos de la última despedida y algunas esquinas arrancan de cuajo la paz, la muerden, la mastican y la escupen a los pies del mismo interrogante de siempre.
por qué. y hasta cuándo. si ya hace un año que no estás y el vacío sigue ocupando todo este lugar.

1.2.10

back and forth.


cómo se vuelve del lugar donde se ha sido feliz?

13.9.09

De vuelta del olvido.

"la apariencia siempre bien organizada"
Fito.


Ni falta hace que me mires. Ni que te acerques, ni que acaricies, ni que deslices. Está bien que cuides las formas y las distancias, las complicidades y los roces. Que todo parezca una cuenta saldada, una noche predecible, una cara más sin nombre, unos ojos más sin brillo en la penumbra de tu música. Que no se note qué cara muestra la Luna ni cuán fácil zigzaguean las autopistas. Que no se sepa lo que cuentan nuestros silencios, nuestras miradas a destiempo. Que no se escapen demasiadas verdades por entre los pliegues de un abrazo sabor “te espero”, ni que te traicione la risa si me pongo en tus manos. Mientras tanto, piel adentro, que se desate la batalla. Que una promesa se lleve las palabras agrias y que el aire entre tu boca y todo lo demás se tiña de secretos a medio confesar. Y que no se dude de este decoro tan cuidadosamente simulado. Miente el paso del tiempo como no miente este vértigo mientras afuera, el mundo –impasible- se devora lo que queda de razón.
Ni falta hace que la mires, mientras le cantás su canción, a la mujer que esta noche está de vuelta del olvido.

19.8.09

hoy se respira viento sur.


algún día había que volver.
abrir la valija y poner a lavar la ropa sucia, desarmar la mochila y tirar los restos de las vianditas. cargar la batería de la cámara para bajar las fotos. correr al facebook y al msn y empezar a agregar amigos nuevos. dejar que lluevan mensajes de texto como "en 15 abajo con el traje de barro puesto que a las 9 salimos para la cabalgata", "11.30 todos abajo para ir al cheboli". agarrar el bolsito de los recuerdos y juntar una por una las pulseritas, los collares, los dólares rojos. bañarse y seguir sacándose pintura rosa de los párpados y delineado de los ojos. escaparle al quitaesmaltes para que queden las uñas fucsia unos días más. escuchar una y otra vez ese tema. reírse solo de las anécdotas. seguir perdiendo la voz. extrañar. agradecer. abrazar.

por estos 10 días increíbles, llenos de jodallantoalcoholfotosenojosbailessecretosamistad.
por dejarme ser y estar, defender, putear, perrear, llorar, compartir.
por haber vuelto con 21 hermanos menores, y por qué no amigos.


a la mejor promoción de la historia, Lincoln 5º Sociales
un G R A C I A S gigante.

pasajera #51.-



PD: la cagada es que uno no se repone de estos viajes a los 22 como lo hizo a los 17.

12.3.09

portazos.


vos


y esa forma tan
intempestiva
y tan
inesperada

de entrar y salir de mi vida.


10.2.09

enero.

Los mismos atardeceres sepia
una hora antes de morir,
la misma arena huidiza
en unos pies siempre a punto de partir.

Los mismos vasos con un Cuba Libre
bailan mareados en cualquier bar,
colgando en comisuras equivocadas
el vértigo que han vuelto a volcar.

Una cuenta contracorriente de la Luna,
otra música que ya no compartiremos,
dos pares de ojos de dudan en insistir
a cambiar silencios por acordes revueltos.

Una ola que quedó pendiente en el mar,
el mismo viento pegando en la otra mejilla;
mejor afinar el aire en otras caderas
que la sal no va a escocer estas heridas.

Un abrazo a un suspiro de distancia
con una sonrisa invitando a la nada,
y enfrente un "hasta nunca"
le devuelve la mirada.


22.12.08

3.12.08

voces como ecos.

la próxima vez que me dé curiosidad saber en qué mejilla te pega el viento o si seguirás haciendo esa mueca con los labios mientras tocás la guitarra, voy a buscar una foto vieja de aquel verano, releer una carta en papel amarillento y cuadriculado o revolear por la ventana la púa que me regalaste... pero bajo ningún aspecto, desde ningún punto de vista, de ninguna manera voy a permitir que mis oídos vuelvan a escucharte la voz en un purevolume perdido (y mucho menos en vivo y en directo).

NO.

13.10.08

summertime.


hola, sí. me vendés un pasaje al último verano?
no, no tengo la libreta. no importa; pago al contado con este puñadito de arena que me quedó en el fondo del bolsillo. y si falta, sumale aquella tarde de piruetas que quedó pendiente en el invierno. vuelta? no lo había pensado. bueno, dale, pero con fecha 7 de rayuela del año de la luna.
no me vengas con la historia del cambio de temporada; mandame directo al 21. sí, la noche esa que me reí tanto y brindé de más. que todavía faltaban 10 días para darme la mano con la rutina. que maru acababa de saludar al mar y barbi ya llegaba para barrenar mal las olas. no no, la de lu convidando un blues fue después... la que ire casi se da una vueltita... ESA.
ya que estamos, agregá tres cucharadas de sol y batilo con el viento, a ver si se vuelve brisita amable. multiplicá los reggaetones y las horas del atardecer. dividí los besos que dejé colgando de las comisuras equivocadas y repartilos entre los miedos ajenos a ver si esta vez no trastabillan; y, por último, resta todo tipo de análisis y balances. de eso me encargo en otro momento.
***
***
una cosa más. si te preguntan por mí, me fui de copas con los restos del 2008. que me busquen en el pueblo al que no volví... saldando deudas conmigo.
***
***
PD: lo blanquito que tengo sobre la mano no es ni leche en polvo, ni el polvito del amor, ni un pasaje de viaje vaya uno a saber dónde... es el brindis pre-tequila que mató a más de uno aquella noche :)

23.7.08

5 años, intactos.



Un día como hoy, hace 5 años. Llovía igual. El cielo, gris. Las lágrimas de las nubes se confundían con las gotas de nuestras mejillas que rodaban cuesta abajo y se caían en un salto envasado al vacío para venir a morir a nuestras manos que, enguantadas en un abrazo, se negaban a separarse.
Un día como hoy, hace 5 años. El anotador terminaba de darle forma al día 12, los carteles volvían a hablar en lenguas romances e incendiábamos los boletos de regreso al infierno, cavernas que no habríamos de pisar.
Un día como hoy, hace 5 años. El polvo de estrellas se desparramaba por debajo de todas las alfombras, Marruecos estaba a cinco minutos a pie de China, e Inglaterra se divisaba desde la ventana enmarcada en fuegos de artificio. Aprendíamos a despojarnos de máscaras pretenciosas para conformarnos (y emocionarnos) con seis cuerdas desnudas en una guitarra cansada sobre la espalda de un pequeño grillo. Nos invadían las dudas –que disfrazábamos de risas- y no entendíamos caminar entre ardillas traviesas y capitanes con inquietantes garfios.
De pronto el mundo era ideal y nuestros días una fábula ancestral, y el piso que recorríamos se enmarcaba en un perfecto cómic. El mayor miedo era pasarse por alto aquel hotel en ruinas y caer presos de la maldición eterna de enjaularnos en rutinas descoloridas.
Las estrellas nocturnas tenían siete puntas, una para cada pétalo deshojado que había caído de una rosa encantada. Las sirenas tenían cantos infalibles, seductores, que nos hacían delirar al creer que este exilio no tenía retorno. Experimentábamos el naufragar a ras del cielo y destejíamos la condena de volver con pasos cansados, pesados, a este, el fin del mundo.
Un día como hoy, hace 5 años. Las miradas se astillaban en 29 nombres completos tatuados en nuestras brújulas rotas que, aún hoy, sólo señalan el norte.
Un día como hoy, hace 5 años.


esto es algo que escribí el año pasado, así que le hice los cambios pertinentes.

a todos los que estuvieron conmigo en ese mágico e inolvidable viaje de 15 a Disney, a Nunca Jamás. gracias porque aunque pase el tiempo y la vida separe nuestros caminos, siempre habrá un atajo que nos mantendrá unidos. el de la magia, la ilusión, el crecer, el no olvidar.


"No llores porque terminó, sonreí porque sucedió"

FunTime Julio 2003.