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2.10.13

grietas.


dos de octubre. seis meses después.
sigo sintiendo el olor a humedad ni bien bajo de la autopista. sigo viendo las marcas negras de la desidia tajeando al medio paredes y retinas. sigo escuchando el eco de las voces de todos los muertos que no podemos llorar en paz porque se los llevó el agua y el silencio del gobierno de turno. la pintura de la casa de mis viejos se sigue cayendo, mano tras mano, como para cachetearnos con aquello que nos es deber recordar. sigo sintiendo la carne viva en la piel tirante por la lavandina. sigue resonando en mi cabeza la voz de mi mamá aquella noche de desamparo y oscuridad copiosa. sigo sintiéndome en falta por no haber estado ahí, les debo unas disculpas y un llanto, porque sigo llorando en san juan. y les debo unas gracias de brazos sin-fin a los amigos de mi hermana, a mi abuela y a mi novio. sigo viendo las miserias de una familia que tuvo asistencia perfecta en centros comunitarios y se olvidó de acomodar los destrozos puertas adentro. sigo pensando todos los días en nadia y en matías sin haberlos conocido. sigo contando los días, esperanzada, hasta que la municipalidad toque el timbre de la casa de mis viejos, en tolosa, ofreciendo un bidón de agua, preguntando si están todos bien. sigo preguntándome con cuánta tranquilidad dormirá el bombero en bote que no quiso acercar a mi mamá y mi hermana a la esquina donde ya no había agua, y sigo agradeciendo las manos desinteresadas y desesperadas que se agolparon para rasquetear y rescatar.
mis viejos tardaron casi cinco meses en volver a poner su casa de pie, con menos muebles, más cerámicos y casi todos los recuerdos en la planta alta. siguen, sin embargo, intentando mantenerse de pie cada vez que se larga a llover. no duermen. mandan mensajes o llaman por teléfono. necesitan escuchar las voces de sus queridos al otro lado de la línea para saber que están todos bien.
siguen teniendo miedo cada lluvia fuerte que dura más de diez minutos. yo también.
y no es paranoia, ni ganas de no salir adelante.
es la certeza de que estamos SOLOS. de que nadie de los que tuvieron y tienen la obligación de protegernos lo hizo ni lo está haciendo. de que dependemos nada más que de nosotros, de nuestra conciencia del mundo en el que vivimos. de nuestra rapidez en apilar muebles y de la solidaridad para ayudarnos el día después. y sobre todo, de nuestra capacidad de no olvidarnos.

sigo releyendo esta parrafada y siento que no dije nada. que me sigue doliendo. que me sigue dando impotencia. que sigo sin poder hablar de la marea negra que todavía tenemos pegada.
dos de octubre. seis meses después ya no me gusta la lluvia.

ni me voy a olvidar.


19.2.12

Aire.

Escribirte, escribirte. Quedarse con las ganas de devorarse las pestañas con la punta de la lengua. Incendiarse las yemas de los dedos con sólo mirarse. Escribirte, deletrearte. No lograr hacerte el honor.
Zambullirse en un mar de acordes, meterle mano a esta melodía pícara, inesperada y juguetona que nos lleva a ningún lugar. Soplarte en tu castaño revoltoso todo el aire que hace falta para volar a ras del cielo. Mezclar sin que lo notes mis dedos entre tus espacios, dejando libres los costados para no olvidarnos de las cosquillas mucho más allá.
Alguna vez escribí que no habíamos sido capaces de liberarnos del aire oprimido, pesado, espeso por las confesiones que no nos animamos a llorar, los duelos que no pudimos masticar, los condicionales imposibles que no dejaron de doler. ¿Cuándo fue que el silencio entre nuestros vacíos pasó de ser un bloque asfixiante a una brisa de paz? ¿En qué momento todas esas cosas que nos faltan (espaldas como muros) se acreditaron a nuestro favor en el pacto entre tu pasado y mi memoria?
Ahora es justo que nos demos una tregua entre tantas deudas embebidas en alcohol y el hálito mezclándose con lluvia de verano. Es justo que vengas a morirte ahora entre mis uñas cuando ya me ganaste todas las humedades. Y que te dejes ir en cada soplo un poco más, para que yo pueda hacerte el honor y des-hacerte el amor todas las noches, deletrearte, rayarte, dibujarte. Mirarte, incendiarte, devorarte, respirarte…
Escribirte mejor. (“Porque mucho y demasiado es un error”).

4.2.12

intensos. pero fugaces.

"No hay quien no dispare el viernes por la noche,
ni hay quien esquive los disparos".
-Ray Loriga- 

tu risa estruendosa suena justo cuando se estrella un vaso contra el piso; nunca sabremos qué deseos quedaron truncos en ese brindis.
truncos como quedan nuestras verdades a medio confesar, nuestras miserias a medio revelar –una pregunta cayéndose de los labios equivocados a esa hora en que los besos se ofrecen al peor postor. si no vas a desabrocharle los botones a esa melodía azul, entonces escupí todas las palabras atravesadas en la boca de la lengua, en la punta del estómago. y no. no me toques como si quisieras hacerle el amor a mi cuerpo mientras encaja en tus canciones.
somos la misma excusa de siempre buscando quedar suspendida en el tiempo, unas manos desesperadas por romper el tedio, dos extraños de toda la vida escapándole al vacío. sigo siendo el mismo suspiro sin destinatario; sos el mismo puto interrogante de siempre. una canción sin ropa ni partitura, una noche dentro de la noche de mi pelo, un silencio comiéndose las uñas, la promesa de que nunca jamás siempre. un no. no reconocerse en cualquier esquina, no pensarse más que unas horas una madrugada cualquiera, no durar más que lo efímero de un beso que se muere de ganas.
sólo eso somos.
intensos. pero fugaces.

29.12.11

“what have we found?
same old fears,
wish you were here...”
-Pink Floyd-

Tus piernas desparramadas sobre la cama y en tu guitarra esa canción que empezaba en Sol mayor… ¿de verdad creés que podés distinguir? Si nunca te diste cuenta de que te llevaste por delante todo lo que había entre mis noches y tus lagañas a esa hora en la que no nos podemos ni ver. Cantabas bajito delante de mí por vergüenza, como si yo supiera cantar, como si pudiera contar la forma desprolija en que dejabas caer acordes. Vergüenza… vergüenza debería habernos dado el olor a polvo entre los dedos al final de cada canción, al final de los mismos miedos de siempre chorreándose cual slide lastimero, infecto.
Un blues y un azote más a las cuerdas mientras te dedico estas palabras que te había prometido. Un vertevenir confuso, esquivo, mal recalentado, sin un fraseo que valga la pena, que no dé ganas de llorar.
Otra canción que no entiendo porque la cantás bajito para no flotar; golpes de tres minutos para terminar historias. Rumores que rozan la orilla y se van. Un abrazo tibio, perfectamente olvidable y fugaz. Un deseo de estar acá que se muere con el primer crujido.
Porque eso duran las(tus) cosas. Un verano.

26.10.11

Hache.

"Siempre hay alguien que te espera 
y que quiere hacerte bien..."
-La Mancha de Rolando- 

Debo? Seguramente no. Es cualquiera? Muy probablemente. Lo siento? Sí. Sin dudas. Entonces? Con todo respeto, ahí va.
No soy tu mejor amigo, ni tu hermano, ni tu confidente. Quizás no sea nadie (nunca lo supe y tal vez nunca lo sepa). Entiendo que nos falta aquello que dudo que alguna vez tengamos. En algunas cosas tenemos una conexión que -a mí- me resulta inexplicable... pero sobre todo mágica. Y en otras cosas (o en casi todas) somos dos paredones infranqueables. Estamos lejos. Vemos distinto. Nos quedamos mudos. Y nunca llegamos más que hasta ahí...
Sin embargo, yo te quiero. Sin el agregado "así como sos", "a pesar de todo", "aunque no te sirva de nada", "bien" (qué será querer "bien"? acaso se puede querer "mal"?). Te quiero y punto. Con todo lo que sabés que significan esas dos palabras. Y ya; no tengo que explicarte más nada.
No sé cómo funcionás en muchos aspectos (tal vez por distancia, tal vez por mi incapacidad para percibirte) y por eso es que un poco a tientas me zambullo en estas letras.
Porque entiendo que sos un ser humano y que algo roto debe haber ahí adentro. Y debe doler, aunque disimules el ardor punzante con una risa estruendosa. No me vas a explicar -ya lo sé- cómo y por qué se rompió, si es mejor roto o no, y mucho menos cómo estás al respecto. Y está bien.
Pero lo mismo quiero que sepas, aunque no sea tu mejor amigo ni tu hermano ni tu confidente (aunque no sea nadie) que contás conmigo. Porque te quiero... bien y feliz.

26.8.11

(parte de) vos.

-es que yo no tengo tu memoria de pez...
-ah, pero entonces ya me tenés re calado que me toco el pelo todo el tiempo, por ejemplo.
-eso... y podría enumerarte todos tus tics.

(algo escrito hace mucho que desempolvó mi memoria en el momento de este diálogo. 
algo no tan impresentable ni empalagoso como otra cosa similar que te escribí mucho antes de esto.
algo que me daría vergüenza que leyeras sólo porque no te hace el honor suficiente.
un puñado de palabras con tu recuerdo estampado; tu nombre escapándose por cada espacio.
un rejunte sin sentido de esos detalles que me gusta ver en vos.
un fragmento tuyo apenas.)


llueven lágrimas de rímel y plástico insomne. anoche me quedé dormida discutiendo con el gusto a chicle de tus besos. caminando hacia la dirección contraria a la costanera para no encontrarte a la altura del fin del mundo. Santa Fe y Uruguay, ¿en qué acorde cantás esta canción? casi me desvelo con tu verborragia filosa por tropezarme con la primera vez que me volviste a tocar como tomándole el pulso a mi esperanza; y doy vueltas en la cama porque nunca supe de qué lado preferías desvestirme.
sigamos en la misma tesitura, te encantaba decir a media voz, desordenándote sistemáticamente el pelo. cigarrillos y Clonazepam, y me tengo que olvidar. de tu mueca con el labio inferior mientras tocás la guitarra. tu torpeza para ver más allá de mi cicatriz. el silencio espeso cada vez que disparé a quemarropa. cierta tristeza que te dan las cajas de música. los jeans oxford que no te sacabas por nada del mundo. el fetiche con tu remera roja. y la negra de los Beatles que tanto me gusta. la forma estratégicamente desprolija en que te sentabas a mi lado. tu música en mi cuerpo. el puente de Londres. tu pésima fonética inglesa. tu letra garabateada en hojas cuadriculadas. cómo nunca me cantaste esa canción entre dientes mientras me desnudabas (esa canción que nunca te agradecí). el cuadradito de calle recortada que solía mirar por la ventana diminuta de tu cuarto cuando te quedabas dormido. la lluvia como música de fondo a primera vista la última vez que te toqué.
ya no importa qué tan fuerte me sirven el fernet. siempre tiene gusto a poco.
no duele al fin. de temporada. más bien tarde. sin tiempo más que-darte.

13.5.11

perífrasis.

1. f. Ret. figura que consiste en expresar por medio de un rodeo de palabras algo que hubiera podido decirse con menos o con una sola, pero no tan bella, enérgica o hábilmente.

2. Psicopat. esa peligrosa manía tuya de jugar con las palabras; tan riesgosa que se te escapan y ya no podés manejarlas. pero siguen siendo tu responsabilidad. tu culpa.

27.2.11

Esa noche no paraba de llover. El agua caía, pesada, y se volvía viscosa y oscura con la tierra reseca, y el rumor humeante que levantaba el asfalto hirviente iba a morirse a la orilla.
No sabían de qué lado del vidrio llovía con más niebla, con más ansias, con más ganas. Entre el calor que les sofocaba los roces y las respiraciones taquicárdicas que les hacían perder el ritmo, no escucharon el final de la canción. No vayas a acercarte tanto que corrés el riesgo de no quererte alejar. Y por favor no me beses que van a quedar estas palabras a medio decir. Tan preocupados en no ir de la mano (¿y si nos tomamos de los ojos mientras caminamos?) que no sintieron las gotas de lluvia podrida en esa esquina. Devolveme la picardía en forma de sonrisa que le presto una espalda quebrada a tus manos.

Y entre el aire con salitre, los amaneceres de nunca acabar, los sueños en camas equivocadas a la hora en que nadie quiere dormir, y el amor tan bien disimulado… dejaron de confundir agua con humedad, fin de temporada con segunda parte, ilusión con realidad, pecas con cicatrices.
No se dieron cuenta de que esa noche –por fin– paró de llover.

29.12.10

No me digas.


"Faltan cosas (...). Las que te habrás olvidado de decirme."
Julio Cortázar.

Pero para vos es más fácil esconderte en una pregunta retórica... ¿Y si tiene respuesta? ¿Y si no estás tan seguro de bancarte que te escupa esta verdad? Tanto te gustan los abismos después del signo de pregunta que no te diste cuenta de que había palabras para tus porqués.
Hubiera sido más sano liberarnos del aire oprimido, pesado, espeso por las confesiones que no nos animamos a llorar, los duelos que no pudimos masticar, los condicionales imposibles que no dejaron de doler. Pero no. Teníamos que ahogar el envión en el silencio del dejarse estar, dejarse ir, irse yendo para no saber volver. Para no vernos desaparecer. Optamos por hacernos los distraidos y disimular el amor con desidia y orgullo. Acumulamos dudas, apilamos el futuro detrás de la rutina y no vimos la torpeza emparchando los agujeros.
(Nos) Faltan cosas. Desde siempre. Nos confiamos la miseria más grande pero esa palabra, que parece que se nos va a escapar cada vez que abrimos la boca y tomamos aire, no la podemos pronunciar. No podemos ponerle nombre a tu amnesia ni a mi impuntualidad (ya sé que llego tarde para hablar). A veces nos olvidamos de cómo se mira a los ojos. Pretendemos que no hay grietas y que esa mierda que es la realidad nos pierde el rastro por un rato. Y después sin saber cómo te tengo que pedir prestada la voz y tus ojos se quedan con mis lágrimas.
Después sin saber cómo se cuela una pregunta entre los labios. No me digas ahora lo que te olvidaste de decir, lo que nunca me supiste decir. Porque ya lo sé. Y porque no voy a reconocer ahora todas las cosas que me quedaron por decir. Porque ya las sabés.

17.10.10

febrero (muchos meses después).

Y al final se había tratado de dar pasos en falso. De atar de pies y manos la estúpida ilusión de creer que a la vuelta de tu lunar había algo más, que después no equivalía a olvido, vacío, vida desvestida a la mitad. Al final te habías dedicado a arrancarme las escaras del pasado con tu silencio indescifrable. Brindemos por tu mirada imperturbable que poco entiende de razones que se estrellan contra puntos suspensivos. Con Martini Rosso, por favor. Y pasemos este trago amargo viendo cómo mendigas el camino de regreso con canciones sueltas que ya no sirven para encantar. Podría adivinar cómo vas a quedarte espiando mi sonrisa sin dejarte encandilar. Porque el próximo paso va a ser dejarme la carga de otro recuerdo inútil, el eco cuestionando estos despojos, la memoria evitando más canciones. Yo (lo) sé. You say goodbye and I say hello.


(esto lo escribí hace mucho, acordándome de un febrero anterior, cuando juntaba pedacitos de un fin de año todavía más lejano. 
pero lo mismo sirve para este domingo de octubre, qué más da).

7.10.10

paréntesis.

"no quedaba más que una parva de libertad condicional, 
la irrisión de vivir a la manera de una palabra entre paréntesis
divorciada de la frase principal de la que, 
sin embargo, 
es casi siempre sostén y explicación."
-Cortázar-

no voy a escuchar a Damien Rice con nostalgia, me dije. mentí.
iba a perder la cuenta de los días. no niego que estoy rasguñando los silencios de las madrugadas en que ya no coincidimos.
podías quedarte tranquilo por el tiempo entre tu sonrisa y mi vértigo. del insomnio ya me encargo yo.
nada de esto es importante. el paréntesis es "incidental, sin enlace necesario con los demás miembros del período, cuyo sentido interrumpe y no altera". a nadie le importa, a nadie le afecta; da igual, close to nothing at all...

me estaba acordando de que no cantás tan bien en inglés, de que te reís hasta con las pestañas -casi rozando la exageración fastidiosa- de cualquier cosa, de lo callado que podés llegar a estar cuando hablás hasta por los codos, de lo mentirosas que son tus cosquillas.
y de todo lo que (nos) prometí que no puedo cumplir.

está todo bien, te dije.
mentí.
me da miedo la sucesión de puntos suspensivos, indecisos, viciosos, infinitos después del paréntesis, con miedo a suicidarse al final de los márgenes.

13.9.10

una bandada de palabras posándose una-a-una en los alambres de la página.

con mucha mucha felicidad les quiero contar que el generosísimo Javier Arévalo me ha invitado a formar parte de la revista virtual MATE. una revista que se las trae, interesantísima, superamena, bilingüe, amable, ecléctica. para el segundo número, sobre la literatura como forma artística o vía de escape, agarré papel y birome y ¿respondí? esa pregunta que pocas veces me animo a contestar.
además, va un pequeño textito de mi blog con fotos de azoteando.
mi artículo, ensayito o whatever se puede leer acá, y si quieren pispear el resto de la revista, pasen y vean por acá.

:)

4.8.10

.

Dejá de revolver ese café y mirame.
Despeiname las dudas de las esquinas de mi cuerpo.
Latime tan fuerte que te salgas de mi pecho. Y de mis gemidos.
Escuchá cómo desafina tu silencio en este frío húmedo.
Enseñame a bailar en un colchón donde no nos quepan los cuerpos.
Ni los miedos.
Quiero tus lunares; te los cambio por cosquillas.
Volvé a buscarme… Esta vez no me voy a soltar.
Declarate culpable. Ignorame.
Gritame. Sacá más a la luz mi insensatez;
la valentía de mostrarte mis heridas de piel.
Haceme perder el juicio. Cuestioname. Dispará a quemarropa.
Pero no decidas por mí.
Cantame la canción que nunca me vas a escribir.
Y dame motivos.
Que me dejen sin aliento.

19.4.10

cosquillas.

Lo que no te animás a decirme se hamaca en el costado de tu cintura, que se recorta temblorosa contra la lluvia de verano en esa hora en que mañana se vuelve nuestra peor pesadilla. Por la ventana suben, en forma de vapor, las vergüenzas que dejamos ahogándose en un trago que nunca terminé, y las ganas de no acabar se quedan mirando con envidia desde los árboles mojados. Mejor quedate dormido al borde de la locura que mientras tanto yo disimulo la risa desordenada que se escapa por entre las sábanas. Esta noche la luna salió tarde y tus ojos querían saltar al vacío desde temprano, pero tenías demasiados besos en el pasado para tan poca culpa en el futuro. La próxima vez (¿existen las próximas veces en tus canciones? ¿O es siempre la misma, tan predecible, sonando una y otra vez?) dedicate a contar las ausencias de este cuerpo y no pretendas esa respuesta haciendo la pregunta equivocada; decime al fin de qué manera deja de llover adentro de esta habitación. Atate los deslices de tu lengua con mi cinta para el pelo. Y no me hagas cosquillas tramposas porque vas a perder la apuesta y no hay más noches con que pagar.

4.2.10

circles never end... ?

tenía que volver a confesarte mis miedos, a darle la mano a la comisura de tus besos, a dejarme caer por tu espalda y no pensar demasiado en descifrar tus miradas de lado. por alguna razón necesitaba justificar mi impulso de desvestir tus madrugadas; durante meses necesité recurrir a mi maldita costumbre de ponernos un rótulo, de definir la relación entre tus detalles y mis caderas, tus canciones y mis finales (no) felices. nunca entendí que mi sonrisa apacible que todo lo dejaba fluir estaba totalmente hueca. o que era un indicio de algo más.
nunca quise aceptar que tuvieras fecha de vencimiento. que un día iba a necesitar volver a entregarte mis cicatrices, mis gemidos, mis abrazos; que ibas a invadirme otra vez por completo... para entender. que volvería a esperar tus apariciones y tus invitaciones a bailar sin música, tus amaneceres con salitre y frío, para encontrarle sentido a todos los besos que una vez consideré un error.
tenías que estar así, en silencio una mañana cualquiera de enero, a mitad de camino entre el sueño y la vigilia, para que fuera claro que nos rodeaba la nada. que -por fin- volvías a ser alguien fuera de mí. un extraño-conocido (dueño de lágrimas, insomnio e ilusión) que había logrado drenar de mi vida.
tenías que quedarte dormido espalda al cielo para que pudiera dejarte cada minuto de los tres últimos años de vuelta en cada una de tus pecas.
desatar las ilusiones. aliviar el peso del pasado. despegar tus excusas de mi piel. desabrocharnos. acabarnos. liberar el pensamiento sobrecogedor de imaginarme entrelazada con tus pasos toda la vida. despojarme de tus miserias. devolverte el libre albedrío y devolverme la paz anterior a conocerte pero sin volver a ser la misma.
ahí, con una mano sobre el contrafrente de tu cintura, sintiendo los temblores de tu respiración, aprendí a soltarle la mano a tu nombre.
te dejé ir, ef. y pude sonreírte, sin que me dolieras.
ahora entendí que necesitaba volver a mezclar nuestras soledades para darme cuenta de que el fuego de un ocaso estival ahora es polvo que se vuela con el viento, la rutina, las autopistas. que sos dueño de una parte pero no de todo; que es momento de volver por donde vinimos... hace cuatro temporadas. de desprendernos, de una buena vez y para siempre. y de despedirnos así, casualmente, sin promesas ni música de fondo, con un beso improvisado a las apuradas, olvidable, víctima del cansancio y el desinterés. un beso en la boca del pasado, cuando nos importábamos.

(y de aprender ahora a vivir con el espacio vacío que dejan los asuntos que dejan de ser pendientes).

14.10.09

siempre vas a estar.


la despedida esa tarde fue por celular. y ninguno de los dos sabría que sería la última vez.
la última vez que él pellizcaría ahí donde a ella le brotaba -desordenada- la risa. la última vez que ella sacudiría los arenales de una callecita de buenos aires. la última noche que su voz quedaría resonando en unos cordones número impar. la última vez que él le descubriría los secretos con una mirada fugaz. la última vez que se preguntarían si al final de los escalones hay algo más. el último retruque de silencios, la última pregunta sin respuesta, la última promesa a (no) cumplir, la última canción que quedaría flotando -como posdata de lo que nunca fue- en el aire, la sombra, el olvido.

(ahora los labios conjugarían en pasado y se morderían la lengua los recuerdos)


a partir de ese momento, en todo caso, habría que transformar las tentaciones en perífrasis precavidas, porque ya no sería posible responder estoy.

13.9.09

De vuelta del olvido.

"la apariencia siempre bien organizada"
Fito.


Ni falta hace que me mires. Ni que te acerques, ni que acaricies, ni que deslices. Está bien que cuides las formas y las distancias, las complicidades y los roces. Que todo parezca una cuenta saldada, una noche predecible, una cara más sin nombre, unos ojos más sin brillo en la penumbra de tu música. Que no se note qué cara muestra la Luna ni cuán fácil zigzaguean las autopistas. Que no se sepa lo que cuentan nuestros silencios, nuestras miradas a destiempo. Que no se escapen demasiadas verdades por entre los pliegues de un abrazo sabor “te espero”, ni que te traicione la risa si me pongo en tus manos. Mientras tanto, piel adentro, que se desate la batalla. Que una promesa se lleve las palabras agrias y que el aire entre tu boca y todo lo demás se tiña de secretos a medio confesar. Y que no se dude de este decoro tan cuidadosamente simulado. Miente el paso del tiempo como no miente este vértigo mientras afuera, el mundo –impasible- se devora lo que queda de razón.
Ni falta hace que la mires, mientras le cantás su canción, a la mujer que esta noche está de vuelta del olvido.

29.7.09

emecé* (ese maldito contacto).

de cómo la noche apagaba tarde la luz por quedarnos hablando de nada... a pasarme los días hablándole a la nada de vos. de cómo el destino se transformó en estúpida casualidad. de cómo las canciones que me hiciste querer ahora me sacan la lengua con aire burlón. de cómo gasté todos los colores pintándonos las risas a empezar a ver en blanco y negro cómo dejaste de mirarme. de cómo apenas llegué a ponerle tono a tu voz. de cómo los versos y las promesas quedaron reducidos a palabras sueltas, inconexas, ilusorias. de cómo las miradas de lado y los suspiros disimulados se estrellaron contra un perfil indiferente. de cómo no importaron el frío, los detalles, las mejillas acaloradas. de cómo saliste corriendo. de cómo no te interesó(é). de cómo hurgaste sin llegar a tocarme las ondas del pelo. de cómo tus letras se borraron de un plumazo, tan repentinamente como garabatearon todos mis márgenes (sin atreverse a cruzarlos).
de cómo no me viste. o sí. pero con otros ojos.
de cómo tal vez siempre fuiste el que sos.
y no quien yo creía sentía quería que fueras.



*claramente no estoy hablando de la editorial, valga la aclaración.

1.7.09

arco iris.

aunque tenga que cruzar los arco iris,
llegaré y cantaré esta canción.
-Coiffeur-


tu altura no se burla de mi sombra
pero en tus hombros se me enreda la risa,
los mismos hombros donde te colgás
esa canción con la que das la espalda
cada vez que no cantás.
jugás a esquivarnos las voces
mostrándome unas manos que no llego a tocar.
y aunque el frío que no sentís
me haga cosquillas siempre que te callás,
me quedo con los besos que dibujo
cada vez que te quedás.
porque estoy a punto de salpicarte
estas gotas tímidas sobre el humo que no fumás.
pero no vas a sentirlas
(todavía).
ya lo sé.

vas a seguir saltando de letra en letra
y, aún después de que todo se termine,
no vas a haberte dado cuenta
de este vértigo de colores
cada vez que me mirás.


-1º.07.2009-


27.5.09

stranger.

I give up. You win. You and your "unbreakable" wall that won't let me in. You and your little bubble which has a balcony to the inside. You, who drift from one day to the other completely uninvolved.
You, who believe that everything can be erased and rewound so easily. This is not to be done hastily. And stop thinking that you can mend the wounds left by your mistakes with an overtone of non-regret and a handful of crocodile tears, those which are born already dry.
Leave me here useless, speechlees. Be tactless, thoughtless. And remain aloof from the reproachful questions I don't ask you and the bewildered looks I don't throw at you.
Because I'm utterly exhausted. Of your haughtiness and oppressive silence; of your masked laughter and your pretended truth. But above all, it is your stubborn unwillingness to open yourself that leaves me worn out. And I'm so sorry to tell you that I've used up all my energies trying to reach you. And I'm so sorry to tell myself that it's high time I realised you're unattainable.
Don't dare you call me unfair, because you have no idea whatsoever how much it hurts to feel so frustrated, how harmful your lies have been and how outrageous it is to accept you made fun of me all this time.

I give up. You win. Go on. Leave me outside and give me no explanations. Don't pay attention to this sorrow and let me write these futile lines you'll never read, just as you never really read those three pages of pointless embrace.

It aches to admit that I can't stick my neck out for you anymore, stranger.